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1.3.1.2. HIPOACUSIA O PÉRDIDA DE LA AUDICIÓN
Definición: Es la incapacidad total o parcial de un paciente para escuchar sonidos a través de uno o ambos oídos.

La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo de lo que se considera normal, por lo que según la pérdida de intensidad, medida en Decibelios(dB), la hipoacusia se clasifica en:
  • Leve – cuando la pérdida de audición es menor de 35 dB.
  • Moderada – cuando la pérdida de audición está entre 35 y 60 dB.
  • Profunda o severa – cuando la pérdida de audición está entre 60 y 90 dB.
  • Total o cofosis – cuando la pérdida de audición es superior a 90 dB.

El órgano de la audición y el sentido ligado a él, proporcionan al ser humano uno de los medios más importantes de comunicación personal, social y cultural. Por ello, cualquier afección que altere su normal funcionamiento y que produzca un grado severo de sordera, va a trastornar de manera intensa las relaciones afectivas y sociales, dificultando la participación e integración social de los afectados.

En muchos casos se trata de una forma de marginación muy poco valorada en la sociedad, lo que hace que el aislamiento de estos pacientes termine siendo muy importante. Para que sirva a modo de ejemplo, podemos manifestar que la mayoría de teléfonos, timbres, despertadores y otros aparatos que utilizan señales sonoras, emplean tonos agudos que, precisamente, son los que las personas con problemas de sordera no pueden escuchar bien.

La disminución leve de la audición es normal después de los 40 años y, ya a una edad muy avanzada aparece lo que se conoce como Presbiacusia o pérdida de la audición por el envejecimiento.

CAUSAS

Las causas responsables de la pérdida de audición son interminables, aunque se pueden clasificar en diversos grupos:

  • Genéticas. Incluyen multitud de patologías siendo algunas de ellas:
    • Osteogénesis imperfecta.
    • Síndrome de lentigo múltiple.
    • Otosclerosis.
    • Displasia ectodérmica del tipo Robinson.
    • Síndrome de Cockayne.
    • Síndrome de Sinostosis múltiple.
    • Síndrome de Otopal Hunter.
    • Nefritis hereditaria.
    • Síndrome de Mohr.
    • Síndrome de Hurler.
    • Etc.
  • Congénitas:
    • Síndrome de rubéola.
    • Atresia congénita del canal auditivo externo.
    • Citomegalovirus congénito.
    • Fístula perilinfática congénita.
    • Efectos fetales del metil-mercurio.
    • Efectos fetales de la deficiencia de yodo.
  • Infecciosas:
  • Ocupacionales:
    • Cualquier trabajo que implique una exposición diaria y continuada a los ruidos de tono muy elevado, puede producir pérdida de la audición debido a la lesión del nervio auditivo. Actualmente se está prestando bastante cuidado a todo lo relacionado con la prevención de riesgos laborales, lo que ha contribuido a disminuir la probabilidad de sufrir este tipo de pérdida auditiva.
  • Traumáticas:
    • Perforación traumática del tímpano.
    • Fractura del hueso temporal.
    • Traumas acústicos, como: explosiones, fuegos artificiales, armas de fuego, conciertos de rock, empleo de auriculares, etc.
    • Traumas ocasionados por diferencias de presión.
  • Tóxicas. Se producen por el consumo de ciertos medicamentos o sustancias, que por provocar una “depresión” en el oído, se consideran Tóxicos del oído.
    • Antibióticos aminoglucósidos: Neomicina, Gentamicina, Kanamicina y Estreptomicina.
    • Ácido etacrínico oral.
    • Aspirina.
    • Cloroquina.
    • Quinina: tónica, gaseosa, etc.
  • Envejecimiento:
    • Presbiacusia o pérdida auditiva debida al envejecimiento.
  • Otras patologías:

Además, existen una serie de causas generales que pueden provocar la pérdida de audición temporal, como son:

  • Lesión en la cabeza.
  • Cuerpo extraño ubicado en el canal auditivo. Se requiere que sea retirado por un médico Otorrinolaringólogo.
  • Procesos alérgicos.
  • Infecciones de oído: otitis externa, otitis media crónica, otitis externa maligna, etc.
  • Obstrucción de la trompa de Eustaquio.
  • Tímpano perforado o cicatrizado.
  • Acumulación de cera o cerumen en los canales auditivos.
PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la hipoacusia lo llevará a cabo el médico Otorrinolaringólogo, medinate una detallada historia clínica o Amannesis, para lo cual hará al paciente una batería de preguntas que le ayuden a determinar la posible causa de esta pérdida de audición.

Algunas de las preguntas pueden ser:
  • Sobre la distribución de la hipoacusia
    • ¿Es bilateral, es decir afecta a ambos oídos?
    • ¿Es unilateral, es decir afecta solamente a un oído?
  • Sobre la calidad de la pérdida auditiva
    • ¿La pérdida de la audición es leve o severa?
    • ¿Ha perdido toda la capacidad para escuchar cualquier sonido?
    • ¿Se presenta disminución de la agudeza auditiva?
    • ¿Se presenta disminución de la capacidad para entender el lenguajehablado?
    • ¿Se presenta disminución de la capacidad para localizar la fuente de un sonido?
    • ¿Tiene que pedir a las personas que le repitan lo que le han dicho?
    • ¿La gente se queja de que usted tiene el volumen de su televisor demasiado alto?
    • Tiene problemas para escuchar las conversaciones telefónicas?
    • ¿Tiene problemas para seguir las conversaciones cuando dos o más personas hablan al mismo tiempo?
  • Sobre el tiempo de aparición de la hipoacusia:
    • ¿Desde cuándo se ha presentado la pérdida de la audición?
    • ¿Ocurrió antes de los 30 años de edad?
  • Otros síntomas que acompañan a la hipoacusia:
    • ¿Presenta simultáneamente acúfenos o tinnitus?
    • ¿Presenta dolor de oído?
    • ¿Qué otros síntomas están presentes?

La historia clínica se completará con un examen físico que incluye una evaluación detallada de los oídos, por el médico especialista.

Además este estudio se complementará con la realización de una serie de pruebas de diagnóstico audiológicas, como pueden ser:
  1. Audiometría tonal.
  2. Timpanometría.
  3. Impedanciometría, etc.
Estas pruebas se podrán complemnetar de otras prueba sradiológicas, como son:
  1. TC de la cabeza. Prueba que se solicita cuando se sospecha de la existencia de una fractura o tumor.
  2. Radiografía de la cabeza.
  3. RNM de la cabeza.

TIPOS DE HIPOACUSIAS

Se pueden dividir en 3 grandes categorías:

1.3.1.2.1. Hipoacusia Conductiva o de Transmisión

Afecta el oído externo y/o medio, con lo que la onda sonora no se transmite hasta el oído interno. Puede ocurrir cuando cualquier cuerpo extraño obstruye el conducto auditivo impidiendo la transmisión de las ondas: tapones de cerumen, objetos extraños, crecimiento óseo anormal, etc. También la afección del tímpano y del oído medio con su cadena de huesecillos tiene el mismo efecto: infecciones del oído (otitis), otosclerosis, perforaciones y roturas timpánicas, lo que impide que estas estructuras vibren normalmente y transmitan dicha vibración a la cóclea.

La prueba de “Impedianciometría” permite clasificarlas en dos tipos:

  • Con timpanograma normal. Presenta patología de la cadena timpanoosicular.
  • Con timpanograma anormal. Tipo otitis crónica.

Dentro de este grupo incluimos las hipoacusias producidas por:

  • Tapón de cerumen. Produce hipoacusia y sensación de taponamiento de oído. Se realiza su extracción mediante lavado con jeringa.
  • Exostosis. Consiste en el estrechamiento óseo del conducto auditivo externo.
  • Otitis externa aguda.Se produce por una infección bacteriana frecuente en verano, favorecida por el calor y por la humedad del baño, la cual se manifiesta con otalgia e hipoacusia.
  • Otitis media secretora o seromucosa. Es más frecuente en niños y la causa más importante es la disfunción tubárica.
  • Otitis media crónica (OMC). Es una inflamación crónica de la mucosa del oído medio que se mantiene en el tiempo.
  • Otosclerosis. Es una fijación de la platina del hueso estribo.
  • Secuelas de la otitis media crónica. Se produce una supuración del oído medio.

En las sorderas de transmisión los sonidos graves son los más afectados, aunque en general tienen mejor pronóstico por ser potencialmente reversibles.

En estos casos existe, con frecuencia, la posibilidad de realizar tratamiento médico y/o quirúrgico, mediante cirugía funcional auditiva, dependiendo del tipo de enfermedad: timpanoplastia, miringotomía, estapedectomía, etc.

1.3.1.2.2. Hipoacusia de Percepción o Hipoacusia Neurosensorial

Definición: Es la pérdida de audición debido a una lesión o falta de desarrollo de alguna de las estructuras del oído interno, del nervio auditivo o bien pueden estar dañados ambos componentes al mismo tiempo.

La hipoacusia neurosensorial afecta al oído interno y, se produce cuando los elementos neurosensoriales cocleares o el nervio coclear se lesionan de algún modo, por medios físicos o de otra naturaleza.

La cóclea es el órgano fundamental de audición situado en el oído interno, con forma de canal enrollado espiralmente y, que contiene el órgano de Corti, donde se transforman las vibraciones en impulsos nerviosos que, a través del nervio auditivo, llegan al cerebro para ser identificados. Cuando las células del órgano de Corti y/o el nervio auditivo se ven afectados, se interrumpe la transmisión de los sonidos.

Son las que producen mayor afección de la comprensión verbal (inteligibilidad), son irreversibles, pueden afectar a una de cada cinco personas antes de la edad de 55 años y, pueden ir progresando hasta convertirse en una sordera total del oído o de los oídos afectados.
Cualquiera de estas delicadas estructuras pueden verse afectadas por diferentes procesos infecciosos, inflamatorios, tóxicos o degenerativos, siendo de todos ellos el ruido intenso y los procesos degenerativos, los responsables de la mayor parte de las sorderas de percepción.
Según el órgano afectado pueden clasificarse en:

  • Endococleares. Cuando está afectado el oído interno.
  • Retrococleares. Cuando está afectado el nervio auditivo.

Causas de la Hipoacusia de Percepción:

La hipoacusia neurosensorial puede estar causada por:

  • Exposición breve o prolongada a ruidos fuertes, que pueden dañar las células del órgano de Corti del oído interno y/o el nervio auditivo.
  • Envejecimiento del paciente. Va a ocasionar un proceso degenerativo de las estructuras auditivas del oído.
  • Debido a una infección.
  • Lesión en la cabeza.
  • Efecto secundario de ciertos medicamentos.
  • Defectos de nacimiento.
  • Tumores.
  • Problemas circulatorios de la sangre o hipertensión arterial.
  • Apoplejía.

Dentro de este grupo incluimos las siguientes hipoacusias:

  • Enfermedad de Menière.  
  • Trauma acústico. Es una lesión traumática de las estructuras del oído como consecuencia de una agresión acústica única o de repetición.
  • Hipoacusia por ototóxicos Se producen por la acción nociva que tienen sobre el receptor sensorial coclear los agentes ototóxicos, tanto si son exógenos como endógenos.
    Los agentes externos ototóxicos más utilizados en la práctica clínica son los antibióticos aminoglucósidos, diuréticos, salicilatos y antimicóticos. Entre los agentes endógenos más frecuentes hay que destacar la posibilidad de hipoacusia sensorial en el caso de síndromes diabéticos y urémicos.
    La hipoacusia es bilateral y simétrica, afectando primero a los tonos agudos y luego al resto de frecuencias, acompañándose normalmente de acúfenos bilaterales.
  • Sordera brusca. Es un tipo de sordera sensorial que se instaura de forma brusca o en pocas horas en un individuo aparentemente sano. Suele ser unilateral, se acompaña de acúfenos en el 70% de los casos y, de alteraciones vestibulares en el 50% de los pacientes. Se barajan varias teorías para poder explicarla, como son la teoría vascular, la vírica y la rotura espontánea de las ventanas laberínticas.
  • Hipoacusia autoinmune. Se puede producir por una afectación primaria del oído interno de forma aislada, o como una manifestación de una enfermedad sistémica. Normalmente la hipoacusia sensorial suele ser bilateral, asimétrica y de carácterfluctuante.
  • Presbiacusia . Es debida al envejecimiento de la función auditiva, que conlleva un deterioro en la discriminación o capacidad de compresión de la palabra, y por ello, se asocia a problemas psicológicos y de comunicación.
  • Neurinoma del acústico. Es un tumor benigno, de crecimiento lento, cuya sintomatología inicial es consecuencia de la afectación directa o por compresión del contenido nervioso del conducto auditivo interno, sobre todo del nervio cócleo-vestibular.

Tratamiento de la Hipoacusia de Percepción

Salvo excepciones, como los casos de sordera brusca o neurinoma del acústico, en la mayoría de las situaciones no suele ser posible realizar tratamientos médicos y/o quirúrgicos para recuperar la audición del paciente, siendo la Adaptación Audioprotésica (ver debajo) el principal tratamiento reparador.

En los pacientes con hipoacusia neurosensorial profunda coclear, es posible estimular directamente el nervio auditivo mediante la utilización de un Implante Coclear, el cual transforma la onda sonora en una señal eléctrica que es conducida a la cóclea o al tronco cerebral, para su recepción e interpretación.

Para que el implante coclear tenga éxito además de que la técnica quirúrgica sea correcta, es preciso que la indicación también lo sea, al igual que un adecuado proceso de rehabilitación logopédica.

1.3.1.2.3. Hipoacusia mixta

Son hipoacusias intermedias, a la vez de percepción y de transmisión, por lo que estarán afectadas tanto las estructuras del oído medio como del oído interno.

TRATAMIENTO DE LAS HIPOACUSIAS

La prevención de la pérdida auditiva resulta mucho más efectiva que su tratamiento, cuando "el daño ya está hecho".

Una vez que se ha detectado, evaluado y cuantificado (en decibelios) el problema, deben plantearse las diferentes opciones terapéuticas posibles según el tipo de hipoacusia.

a. Tratamiento no quirúrgico

a.1. ADAPTACIÓN AUDIOPROTÉSICA

Muchos pacientes con hipoacusia se benefician de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, pero la amplia mayoría tienen trastornos auditivos que no pueden corregirse con estos métodos y, para ellos está indicada la rehabilitación mediante prótesis auditivas. En la mayoría de los casos se trata de hipoacusias neurosensoriales.

PRÓTESIS AUDITIVA O AUDÍFONO

Definición: Es un dispositivo electrónico que amplifica el sonido para permitir una mejor comunicación.

El audífono recibe el sonido del exterior a través de un micrófono, que posteriormente va a transformar las ondas sonoras en señales eléctricas. Este micrófono está conectado con un amplificador, encargado a su vez de aumentar el volumen de las señales, que posteriormente van a ser enviadas al oído a través de un altavoz.

Existen varios tipos de audífonos, según el lugar de colocación:

  • Retroauricular. Se coloca exteriormente detrás del pabellón auricular y está conectado a un molde de oreja de plástico, que se introduce en el conducto auditivoexterno, a través del cual se transmite el sonido al interior del oído. Las diferentes partes de audífono van en una caja que se coloca detrás del pabellón auricular.

    retro.png
  • Intraauricular. Se coloca un audífono-concha en la concha del pabellón auricular.

    Concha.jpg

  • Microcanal. Se coloca mediante una inserción profunda dentro del CAE (Conducto Auditivo Externo).

        MicrocanL.jpg
  • Intracanal. Se coloca dentro del CAE (Conducto Auditivo Externo).

    Audif-endomeatico-pg-21.jpg      AUDiFONOS_ENDOMEaTICOS.jpg

  • De gafa. Se acoplan a la patilla de la gafa.

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  • Baha. Se recomienda en pacientes con pérdida auditiva unilateral, severa o total, colocándose por detrás y por encima de la oreja del oído afectado, de tal manera que realiza la función de micrófono para que la onda auditiva circule a través del hueso craneal al oído sano.
    Se implanta mediante una pequeña intervención quirúrgica, atornillándolo al hueso craneal.

    Baha-Divino.pg-20.jpg   Baha-tornillo-hueso-pg-20.jpg
  • Audífonos implantables de oído medio. También se colocan mediante cirugía.

La elección de uno u otro tipo depende de las necesidades de cada paciente, por tanto las indicaciones se realizan de manera individualizada. En ancianos se utilizan más los retroauriculares, ya que tienen menor destreza manual y van a realizar mejor el mantenimiento, mientras que en personas jóvenes se utilizan más los intracanales y los audífonos implantables de oído medio.

Los audífonos han sufrido importantes avances en los últimos años con sistemas programables digitalmente, así como circuitos que reducen el ruido ambiental y mantienen los sonidos sin llegar a estar sobreamplificados.

La Adaptación de audífonos se considera el tratamiento de elección para cualquiera de estas sorderas, sobre todo en aquellos casos de Presbiacusia, Enfermedad de Menière y en Hipoacusias debidas a un trauma acústico sonoro (Hipoacusias Neurosensoriales) o por el efecto secundario de fármacos ototóxicos.

La adaptación audioprotésica suele resultar una alternativa satisfactoria en un elevado porcentaje de casos, pero para ello hay que tener en cuenta que no todas las hipoacusias responden por igual a dicha adaptación, siendo muy importante determinar tanto la capacidad discriminativa como la inteligibilidad de los sonidos que tiene el paciente; ya que esto nos indica si su sordera es o no susceptible de mejoría.

Normalmente la indicación de audioprótesis se establece según la gravedad de la hipoacusia, siendo recomendable cuando el umbral auditivo es mayor de 50 dB, donde las limitaciones comienzan a notarse. Por debajo de 50 dB, se realizará amplificación sólo en aquellos casos en que por razones personales, profesionales o sociales, sea necesario. En los casos de hipoacusia bilateral, es recomendable la amplificación binaural.

La indicación del tratamiento protésico de la hipoacusia debe ser realizado siempre por el Otorrinolaringólogo, que tras una exploración clínica y audiológica hará el diagnóstico de la hipoacusia y la conveniencia de dicha adaptación, cuando ya han sido descartados otros tratamientos médicos o quirúrgicos.
Una vez realizada la indicación audioprotésica, el paciente se remitirá al Audioprotesista que será el encargado de indicar y adaptar el tipo de prótesis más adecuada para cada paciente en particular. Resulta imprescindible para lograr el éxito, seguir realizando las pruebas pertinentes que permitan comprobar la mejoría durante su uso.

Puede ser que algunos pacientes no terminen de adaptarse a estas prótesis, lo cual está sobre todo relacionado con una inapropiada indicación y/o adaptación audioprotésica.

b. Tratamiento quirúrgico

b.1. IMPLANTE DE OÍDO MEDIO

Consiste en la colocación quirúrgica de un Audífono implantable en la mastoides del oído medio. El sonido llega al oído medio a través del conducto auditivo externo produciendo la vibración del tímpano y, éste a su vez de los huesos martillo y yunque, a los cuales está conectado la prótesis implantable.
La finalidad es aumentar la señal del sonido percibida.

b.2. IMPLANTE COCLEAR

En aquellos casos de sordera profunda donde el audífono resulta insuficiente, es preciso recurrir a la colocación de un implante coclear.

Definición: Consiste en un pequeño dispositivo electrónico que mediante una intervención quirúrgica se implanta en el oído del paciente, para el tratamiento de las hipoacusias profundas o severas; es decir, aquellas en las cuales la pérdida de audición que presenta el paciente en su oído má sano, no le permite comprender las palabras incluso con audífono. También está indcado dicho implante para el tratamiento de las hipoacusias bilaterales del oído interno y, para las hipoacusias neurosensoriales profundas.

IMPLANTE_COCLEAR.jpg

Es importante aclarar que estos dispositivos son unas herramientas que permiten a las personas sordas o con severos problemas de audición, recibir y procesar sonidos y lenguaje y, transmitirlos posteriormente al cerebro; pero que nunca van a restablecer una “audición normal”.

Existen diferentes tipos, aunque en general todos componen de las mismas partes. Una parte del dispositivo consta de un estimulador-receptor, que se implanta quirúrgicamente dentro del hueso temporal (hueso que rodea al oído), y es el encargado de aceptar, decodificar y luego transmitir la señal eléctrica al nervio auditivo, el cual a su vez la transmite al cerebro.
La otra parte del implante es un dispositivo externo o transductor, que consta de un micrófono-receptor, un procesador de lenguaje y una antena, siendo el encargado de captar la señal acústica, transformarla en una señal eléctrica y por último transmitirla al fragmento interno del implante coclear.

Es fundamental que la adaptación del implante coclear sea realizada por un equipo multidisciplinar: otológico, audiológico, psicológico, logopédico y radiológico, para poder conseguir los mejores resultados funcionales y de integración social del paciente.

Es una operación costosa y no exenta de riesgos, que no se aconseja siempre para todas las personas con problemas de sordera, ya que puede ser que no todas se beneficien de ella. Es muy importante que el médico especialista tenga muy claro los criterios de selección del paciente para obtener el mayor éxito posible, aunque dichos criterios están cambiando con el tiempo, a medida que cambia la tecnología y mejora la comprensión de las rutas auditivas (audición) en el cerebro.

En principio tanto niños como adultos, que hayan nacido sordos o bien que se hayan quedar sordos después de haber aprendido a hablar, pueden cumplir con los requisitos para un implante coclear. Aunque los criterios tanto para adultos como para niños son ligeramente diferentes, están basados en algunas pautas similares.

En resumen, podemos afirmar que resultan muy eficaces si se adaptan en niños menores de 3 años, pues contribuyen decisivamente en el desarrollo del lenguaje, del aprendizaje y de su desarrollo intelectual y, también en niños mayores se obtienen buenos resultados.

Por otra parte, en adultos que nunca desarrollaron el lenguaje apenas resultan útiles, mientras que si el paciente perdió la audición después de adquirir el lenguaje, se ha comprobado que cuanto mas corto sea el tiempo desde dicha pérdida hasta el momento de la adaptación los resultados son mejores.

En todos los casos es necesario que el paciente esté muy motivado y sea consciente de las expectativas reales que le va a ofrecer este dispositivo.
Aquellos pacientes que logran una adaptación satisfactoria alcanzan unos niveles muy buenos de audición e inteligibilidad de los sonidos.

 
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