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5.3.3. AMIGDALITIS O HIPERTROFIA AMIGDALAR

Definición: Es una afección de la garganta o faringe que cursa con inflamación e infección de una amígdala.

AMÍGDALA

Definición: Son ganglios linfáticos (masas  de tejido ovales, carnosas y grandes), que se encuentran en la pared lateral de la orofaringe y  a cada lado de la garganta, que  normalmente actúan como órganos inmunocompetentes , participando en la defensa del organismo frente a los agentes externos y evitando posibles infecciones en el cuerpo, ya que forman parte del sistema inmunitario.

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 Hipertrofia amigdalar infantil
 Hipertrofia amigdalar en adultos

La propia actividad celular amigdalar provoca un incremento de su tamaño, denominándose hipertrofia fisiológica, la cual es necesaria para una buena respuesta inmunitaria.
Esta hipertrofia amigdalar aunque sea correcta, en ocasiones puede crear un problema de espacio como ocurre en algunas insuficiencias respiratorias nasales por hipertrofia del adenoide (amígdala faríngea), o en el caso de las apneas causadas por hipertrofia de la amígdala palatina.

En aquellas situaciones en que esta hipertrofia amigdalar no consiga una respuesta inmunológica normal, dará lugar a una hipertrofia patológica.
 
La superficie amigdalar con sus criptas estrechas y profundas favorece la colonización bacteriana o vírica,  estimulando la formación de anticuerpos y la aparición de cuadros inflamatorios e infecciosos, causando una “amigdalitis”.
La infección también puede estar presente en la garganta y áreas circundantes, causando una “faringitis”.

La amigdalitis es extremadamente común, sobre todo en los niños, aunque también puede diagnosticarse en adultos.
Dependiendo de cada caso concreto el médico Otorrinolaringólogo puede recomendar extirpar  o no las amígdalas, con la finalidad de prevenir futuros dolores de garganta.

CAUSAS

Existen muchos virus y bacterias altamente contagiosos para la amigdalitis, entre los que podemos incluir:

  • La bacteria Estreptococcus, que se considera la causa más común de la amigdalitis.
  • Los adenovirus.
  • El virus de la influenza.
  • El virus Epstein-Barr.
  • Los virus parainfluenza.
  • Los enterovirus.
  • El virus del herpes simple.

SÍNTOMAS

Aunque cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente, los más habituales son:

  • Irritación de la garganta severa y persistente, durante más de 48 h.
  • Dolor de garganta repentino.
  • Dificultad al deglutir.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida del apetito
  • Fiebre y escalofríos.
  • Malestar general.
  • Ronquido.
  • Apnea obstructiva del sueño infantil.
  • Sensibilidad y dolor de mandíbula.
  • Cambios y pérdida de la voz.
    • Amígdalas enrojecidas e inflamadas, cubiertas a veces con una membrana amarilla, gris o blanca.
    • Nódulos linfáticos inflamados y blandos en el cuello o en la zona de la mandíbula.

Los síntomas adicionales de la amigdalitis en los niños, incluyen:

  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Dolor abdominal.

PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO

El médico Otorrinolaringólogo realizará el diagnóstico de la hipertrofia amigdalar, basándose en un minucioso estudio de la historia clínica del paciente o Anamnesis y, a continuación se llevará a cabo una exploración  física de la boca y garganta, en busca de amígdalas visibles, agrandadas, que generalmente se muestran enrojecidas y a veces con manchas blancas. Los ganglios linfáticos de la mandíbula y del cuello pueden estar agrandados, por lo que se pueden detectar al tacto.

Las pruebas de diagnóstico que habitualmente se realizan son:

  • Rinoscopia anterior. Permite valorar el aspecto de la mucosa y de las secreciones  nasales: fluidez o espesor y color.
  • Rinoscopia posterior. Se realiza con fibroscopio flexible, que a través de la nariz permite visualizar la hipertrofia de la amígdala faríngea y la posible obstrucción tubárica, problema muy importante que se debe tener en cuenta en las hipoacusias infantiles.
    También se emplea para valorar el grado de obstrucción, así como la deformación en la hipertrofia de la amígdala lingual.
  • Rinofibrolaringoscopia. Se realiza mediante un rinofibrolaringoscopio que se introduce por la nariz hasta llegar a la laringe, permitiendo valorar el grado de inflamación, obstrucción y aspecto de las criptas amigdalares, en la patología de hipertrofia de amígdala palatina.
  • Pruebas audiológicas y otoscópicas. Se practican sobre todo en el caso de la hipertrofia de amígdala faringea o adenoides, debido a la repercusión otológica de esta patología.
  • Toma de exudados faríngeos. En ocasiones se puede solicitar un cultivo de la secreción de las amígdalas, que nos va a permitir mostrar la existencia de una infección bacteriana. Mediante el cultivo es posible verificar la presencia de Estreptococos, pues ésta es la manifestación más común y peligrosa de la “amigdalitis”.
    Si es necesario obtener un diagnóstico rápido de la presencia de Estreptococos, el médico ORL puede realizar un examen de la garganta, tomando directamente una muestra de la misma mediante un hisopo.
  • Pruebas radiológicas. Se solicitan siempre que el médico especialista en ORL lo estime oportuno.
          - RX lateral de cavum.
          - Tomografía Computarizada o TC.
TIPOS DE AMIGDALITIS

Dependiendo de la zona faríngea inflamada y más concretamente de la amígdala afectada, encontraremos distintos tipos:

5.3.3.1. HIPERTROFIA ADENOIDEA

Definición: Es una patología que cursa con inflamación e hipertrofia de la amígdala faríngea.
Es una enfermedad muy frecuente durante las primeras etapas de la infancia.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes son:  

5.3.3.2. AMIGDALITIS

Definición: Es una patología que cursa con inflamación e hipertrofia de la amígdala  palatina.
Se conocen vulgarmente como anginas”.

Síntomas

Normalmente suele cursar con un gran componente inflamatorio de los ganglios locales, los cuales ocasionan un importante problema mecánico-obstructivo, provocando:

5.3.3.3. HIPERTROFIA DE AMÍGDALA LINGUAL

Definición:
Es una patología que cursa con inflamación e hipertrofia de la amígdala  lingual.

Síntomas


Los más característicos son:

  • Sensación de cuerpo extraño.
  • Sensación de opresión en la garganta.
  • Dificultad respiratoria.
  • Tos.
  • Alteración en el tono de voz.

TRATAMIENTO

a. Medidas preventivas

Existen una serie de medidas que pueden ayudar a reducir los síntomas:

  • Guardar reposo, para permitir que el organismo se recupere.
  • Consumir gran cantidad de líquidos, sobre todo tibios (no calientes), templados o muy fríos, que pueden aliviar el dolor de garganta.
  • Hacer gárgaras con agua tibia y sal, o consumir pastillas de “chupar” que contengan benzocaína o ingredientes similares, que ayuden a disminuir el dolor de garganta.
Es importante impedir la propagación de las enfermedades contagiosas, las cuales son generalmente las responsables de la transmisión de la amigdalitis, y para ello es importante:
  • Mantenerse y mantener a su niño a distancia de cualquier persona con amigdalitis o   dolor de garganta.
  • No compartir los utensilios, vasos, cepillos de dientes, etc., con cualquier persona   que tenga amigdalitis o dolor de garganta.
  • Lavarse las manos y las de su hijo frecuentemente.
  • Cubrirse la boca cuando el paciente con amigdalitis tosa o estornude cerca de usted, y enseñe a sus hijos a hacerlo también.

Es posible que alguien, especialmente un niño, lleve por ejemplo la bacteria Estreptococcus sin presentar ningún síntoma de la infección. Este paciente es potencialmente muy peligroso, ya que actúa como un "portador sano", pudiendo transmitir la infección a otra persona.

b. Tratamiento no quirúrgico - Tratamiento farmacológico

Cuando la causa de la amigdalitis es una bacteria, como el Estreptococcus B hemolítico, la infección se puede curar con tratamiento farmacológico a base de antibióticos, los cuales se pueden administrar mediante una inyección única, o bien por vía oral durante 10 días.

Nunca deben suspenderse los Antibióticos aunque ya no exista molestia, pues la infección no se cura si no se completa el tratamiento.  Además las complicaciones de una amigdalitis por estreptococos no tratada pueden ser graves.

Algunos médicos tratan todas las amigdalitis, independientemente del agente que las causa, con antibióticos para prevenir complicaciones más importantes relacionadas con los estreptococos; mientras que otros sólo tratan aquellas que se sabe que son debidas a infecciones bacterianas o por estreptococos, para minimizar la posibilidad de una reacción al antibiótico.

Es importante aclarar que la amigdalitis viral no se trata con antibióticos, ya que no son efectivos para vencer las infecciones virales, aunque si pueden tratarse con otros medicamentos antivirales.

También pueden prescribir medicamentos analgésicos y antipiréticos, para reducir el dolor y la fiebre asociados a esta patología.

b. Tratamiento quirúrgico

Cuando las amígdalas se infectan crónicamente por virus y/o bacterias, dejan de tener la misión que se les atribuye, es decir la de actuar como agentes contra las infecciones, convirtiéndose en una fuente importante de problemas para la salud del niño.
En casos concretos de amigdalitis severa, recurrente o que no responde a los antibióticos, su médico Otorrinolaringólogo puede recomendar una intervención quirúrgica denominada Amigdalectomía.

También está indicada la cirugía en la hipertrofia de amígdala faríngea o adenoides, siempre que exista un importante  problema mecánico obstructivo e inflamatorio, que lo justifique.

b.1. AMIGDALECTOMÍA

Definición: Es la extirpación quirúrgica de las amígdalas hipertrofiadas.

La amigdalectomía es aconsejable cuando los episodios de “amigdalitis” son tan frecuentes o graves que llegan a afectar la salud general del niño, interfiere con las actividades académicas por falta de descanso, con la audición por constantes infecciones en el oído e, incluso con la respiración por obstruir las vías respiratorias.

Algunos médicos especialistas creen que este tipo de intervención quirúrgica se hace con más frecuencia de la necesaria, de ahí que sea aconsejable realizar un diagnóstico correcto.

La intervención se realiza bajo anestesia general, de manera que el Otorrinolaringólogo mantiene abierta la boca del paciente con un abre-bocas para que las amígdalas queden al descubierto y poderlas eliminar con diversas técnicas, como por ejemplo:

  • Arrancándolas con un aparato que actúa como una guillotina, denominado “sluder”.
  • Cortándolas con un láser.
  • Por disección, que consiste en ir despegándolas poco a poco  para después poder  extirparlas.

Es importante controlar el sangrado y, normalmente el corte cicatriza de forma natural sin necesidad de suturas.
Los primeros días después de la cirugía se espera cierto dolor de oído y de garganta, para lo cual se recomienda utilizar compresas frías, chupar cubos de hielo o helados y uso de analgésicos.

Durante el período de recuperación, que suele durar aproximadamente 2 semanas, su médico especialista le indicará una dieta post-amigdalectomía, a base de alimentos blandos, fáciles de deglutir y templados-fríos, así como una buena cantidad de líquidos fríos. Ver Dieta para los operados de Amigdalectomía.

En la mayoría de los casos la cirugía erradica inmediatamente los problemas y, está indicada en los siguientes casos:

  • Cuando se tienen 7 o más episodios de amigdalitis en 1 año.
  • Cuando se tienen  5 o más episodios de amigdalitis al año, durante un período de 2 años.
  • Agrandamiento de las amígdalas que interfiere con la respiración.
  • Un absceso en las amígdalas. 
  • Amígdalas muy asimétricas.

Si durante el examen físico el médico Otorrinolaringólogo observa que la amígdala funciona correctamente y, la única complicación es que provoca un problema obstructivo de las vías respiratorias por su gran tamaño, recomendará en lugar de una Amigdalectomía la aplicación del Procedimiento por Radiofrecuencia Inducida Amigdalar, que permite conservarlas al mismo tiempo que reduce su excesivo tamaño.

Nuestro centro ORL es pionero en el tratamiento de la Hipertrofia Amigdalar mediante el Procedimiento por Radiofrecuencia Inducida, ya que viene aplicándolo desde el año 2002, obteniendo unos resultados muy satisfactorios.

b.2. PROCEDIMIENTO POR RADIOFRECUENCIA INDUCIDA AMIGDALAR

Definición: Es una técnica que consiste en aplicar calor, a una temperatura de 70-75 ºC y a una frecuencia muy alta y, a través de un electrodo bipolar, en distintos puntos de los tejidos amigdalares hipertrofiados.

Cuando se aplica la energía de Radiofrecuencia  en la amígdala hipertrofiada,  se crea una zona de coagulación o reabsorción que provoca una desecación interna del tejido de la amígdala, con lo cual se reduce su tamaño quedando prácticamente como si fuera normal y sin perder su función. De esta maner conseguimos dejar un espacio orofaríngeo suficiente para facilitar la entrada normal de aire.

Este Procedimiento se realiza con anestesia general en niños y con sedación en adultos, permitiendo eliminar el problema del excesivo tamaño de las amígdalas permitiendo así revertir sus consecuencias, prácticamente sin dolor postoperatorio, sin riesgo de hemorragia y sin límite de edad.
Por otro lado el post-operatorio de una Amigdalectomía tradicional resulta ser bastante más doloroso, más largo en el tiempo y complicado.

 1a-Hipertrofia-amigdalar-infantil-pg-136-137.jpg 2a-Costras-cicatrizacion-al-4-dia-desp-de-Radiofrecuencia-amigdalar-pg-136-137.jpg 
Hipertrofia amigdalar infantil
RDF amigdalar infantil.
Costras de cicatrización al 6º día



3a-Reduccion-amigadalar--infanti-a-los-45-dias.jpg
Reducción amigdalar infantil
a los 45 días


 1b-Hipertrofi-amigdalar-adulto.jpg  2b-Reduccion-amigdalar-en-adulto-a-los-45-dias.jpg
Hipertrofia amigdalar en adultos
 Reducción amigdalar en adultos
a los 45 días

   
       
Ventajas de este procedimiento:
  • Es ambulante y, no precisa ingreso hospitalario en el caso de los pacientes adultos; mientras que en los niños es tan solo de unas horas.
  • Se realiza con sedación en los pacientes adultos y con anestesia general en el caso de los niños. En ambos casos se lleva a cabo bajo la supervisión de un médico Anestesista.
  • Es rápido ya que dura aproximadamente 35 minutos.
  • Es prácticamente indoloro y el paciente tan solo tendrá una pequeña molestia a nivel orofaríngeo
    Es fundamental que el paciente cumpla durante 3 o 4 días una Dieta post-operatoria para RDF amigdalar, que se le prescribirá después de haber llevado a cabo dicho procedimiento.
  • Los cuidados post-operatorios son mínimos. Se le prescribirá al paciente un antibiótico para evitar cualquier posible infección y, si es preciso un analgésico tipo paracetamol, para evitar esas pequeñas molestias.

En ocasiones puede ser necesario y, siempre que su médico Otorrinolaringólogo  así lo crea oportuno, realizar simultáneamente el Procedimiento de Radiofrecuencia Inducida Amigdalar junto con otro tipo de cirugías:

Una vez sometido al Procedimiento de Radiofrecuencia Inducida Amigdalar, el paciente adulto o niño, que roncaba y/o sufría apneas del sueño dejará de hacerlo en poco tiempo, observándose también una variación en su comportamiento, si previamente se hubiera percibido una falta de atención, irritabilidad e incluso un retraso en el crecimiento (en niños), debidos únicamente a una alteración del sueño.

 
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